Muchos historiadores creen que aquel encuentro fue decisivo para conservar algunos de los cantes más antiguos del flamenco. En una época en la que triunfaban espectáculos más comerciales, el concurso devolvió el protagonismo a estilos como la seguiriya, la soleá o la caña, considerados la esencia del cante jondo.
La imagen que mejor resume aquel momento fue la victoria de Diego Bermúdez «El Tenazas», un cantaor de 72 años que emocionó al jurado frente a jóvenes promesas como Manolo Caracol.
Era un mensaje claro: antes de mirar al futuro, había que proteger la memoria del flamenco. Junto a ellos participaron grandes figuras como Antonio Chacón, La Niña de los Peines, Manuel Torre y Ramón Montoya, artistas que ayudaron a definir el canon del flamenco del siglo XX.
El impacto no terminó en Granada. Gracias al prestigio internacional de Manuel de Falla, la prensa europea y músicos como Ravel, Debussy o Stravinski prestaron atención a un arte que hasta entonces muchos desconocían.
Cuando llevo a los viajeros a la Plaza de los Aljibes, siempre les digo que allí no solo se celebró un concurso. Allí Granada ayudó a preservar la memoria de todo un pueblo.
Si quieres descubrir este lugar y comprender la historia del flamenco desde donde ocurrió, te invito a acompañarme en mis rutas culturales flamencas por Granada.


