A comienzos del siglo XX, el flamenco vivía una etapa de gran popularidad gracias a la llamada Ópera Flamenca, un formato teatral que acercó este arte a miles de espectadores. Sin embargo, algunos intelectuales temían que los cantes más antiguos acabaran desapareciendo.
Por ese motivo, los días 13 y 14 de junio de 1922, Manuel de Falla y Federico García Lorca impulsaron el Concurso de Cante Jondo en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra.
El objetivo era recuperar los estilos más tradicionales, por lo que no se permitió competir a artistas profesionales.
El jurado estuvo presidido por figuras como Antonio Chacón y, además, la guitarra flamenca comenzó a ser reconocida como protagonista artística.
Aquel concurso marcó un antes y un después: por primera vez el flamenco recibió el respaldo de la élite cultural española y dejó de ser visto únicamente como una expresión popular para convertirse en un patrimonio artístico de enorme valor.
Cuando recorro la Alhambra con mis viajeros, siempre recuerdo que allí no solo se escribió la historia del reino nazarí. También comenzó el reconocimiento internacional del flamenco.
Si quieres descubrir esta historia donde ocurrió, te invito a acompañarme en mis rutas culturales flamencas por Granada.


