¿Dónde nació realmente el flamenco? Mucho antes de llegar a los escenarios, ya formaba parte de la vida cotidiana de Andalucía.
La tradición sitúa hacia 1770 a Tío Luis el de la Juliana, aguador de Jerez de la Frontera, como uno de los primeros cantaores gitanos de los que se tiene noticia, aunque los datos sobre su vida son escasos y parte de su figura pertenece a la tradición oral.
Entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, el flamenco fue creciendo en tabernas, barberías, corrales de vecinos, reuniones familiares y durante las jornadas de trabajo.
En muchos de estos lugares los gitanos cantaban a cambio de unas monedas, mientras el resto del pueblo hacía suyo ese lenguaje musical.
Entre 1780 y 1840 surgieron algunas de las primeras familias flamencas, entre ellas varias con el apellido Soto, que contribuyeron a conservar y transmitir los cantes de generación en generación.
Cuando explico esta historia en Granada, recuerdo que el flamenco no nació como un espectáculo, sino como una forma de convivir, trabajar y expresar emociones.
Antes de ser patrimonio cultural, fue la banda sonora de la vida diaria de Andalucía.
Si quieres descubrir esta historia desde dentro, te invito a acompañarme en mis rutas culturales flamencas por Granada.



