En el siglo XIX, el británico Richard Ford recorrió Andalucía y publicó A Handbook for Travellers in Spain, una de las primeras grandes guías de viaje.
Con humor e ironía describió sus costumbres, paisajes y habitantes.
Incluso llegó a vestir como un español para integrarse durante sus recorridos.
Pocos años antes, el estadounidense Washington Irving quedó fascinado por Granada y escribió Cuentos de la Alhambra tras vivir una temporada dentro del propio monumento.
Aunque convivió con un palacio parcialmente abandonado, lleno de polvo y murciélagos, sus relatos transformaron la Alhambra en un lugar legendario y despertaron el deseo de miles de viajeros por conocerla.
Aquellos autores también contribuyeron a popularizar una imagen romántica de Andalucía: tierra de bandoleros, gitanos, bailaoras y grandes pasiones.
Era una visión idealizada, pero convirtió a Granada y a Andalucía en destinos imprescindibles para toda Europa.
Cuando acompaño a viajeros por la Alhambra y el Sacromonte, muchos se sorprenden al descubrir que parte de la fama internacional de Granada comenzó gracias a aquellos escritores románticos.
Si quieres conocer la verdadera historia que inspiró sus libros, te invito a descubrirla conmigo en mis rutas culturales flamencas por Granada.



