En Jerez el flamenco no se aprende en academias.
Se respira en las casas.
Uno de los nombres que mejor representa esa tradición es Manuel Morao, nacido en Jerez en 1929 dentro de una familia gitana profundamente ligada al flamenco.
Desde muy joven empezó a escuchar y acompañar a los grandes cantaores de su tierra.
A los doce años ya estaba rodeado de figuras del cante y pronto se convirtió en uno de los guitarristas más respetados del flamenco.
Su guitarra acompañó a artistas legendarios y ayudó a llevar el flamenco de Jerez a escenarios internacionales, convirtiéndose en una referencia para varias generaciones de músicos.
Pero quizás su mayor aportación fue otra.
Crear proyectos como “Jueves Flamencos”, donde impulsó a jóvenes artistas jerezanos que después se convertirían en figuras del flamenco.
Cuando hablo de esto en mis tours siempre digo algo.
El flamenco no es solo talento.
Es familia, barrio y memoria.
Y como decimos por Andalucía:
quien nace escuchando compás… lleva el flamenco en la sangre.

