Hoy pasamos bajo su arco casi sin pensarlo. Pero en época islámica, Bab Ilbira era una de las principales puertas de Granada y formaba parte de un verdadero sistema defensivo.
Su nombre viene de Medina Elvira, la antigua capital de la zona: desde aquí salía el camino que comunicaba Granada con aquella ciudad y con las alquerías de la Vega.
Y hay un detalle que cambia la forma de mirar el lugar. Lo que vemos hoy es solo una parte. En época nazarí, el acceso llegó a tener torres, barbacanas y varios pasos. No era un arco decorativo: era un punto estratégico para controlar quién entraba y salía de la ciudad.
Al cruzarlo podías dirigirte hacia la calle Elvira, una de las grandes arterias de la medina, o subir hacia la Alhacaba y el Albaicín. Fuera de la puerta se extendían además una importante necrópolis y espacios de mercado.
Por eso Puerta Elvira no era simplemente “la entrada al Albaicín”. Era una frontera entre caminos, comercio, barrios y ciudad amurallada.
La próxima vez que pases por debajo, mira el arco y piensa: aquí empezaba otra Granada.
Si estás descubriendo Granada a pie, merece la pena detenerse un minuto antes de seguir subiendo.



